¿Qué es un variómetro? Cómo funciona un vario y qué significan los pitidos

¿Qué es un variómetro? Cómo funciona un vario y qué significan los pitidos

En una térmica débil, un parapente puede subir a medio metro por segundo sin que el piloto lo note. El oído interno percibe los cambios de velocidad, no un ascenso constante, así que, una vez pasado el primer empujón en la silla, subir despacio y bajar despacio dan la misma sensación. El variómetro, o vario, es el instrumento que distingue una cosa de la otra, y casi todos los pilotos de parapente y de ala delta vuelan con uno.

Qué mide un vario

Un vario muestra la velocidad vertical: lo rápido que subes o bajas, normalmente en metros por segundo y a veces en pies por minuto o en nudos. Un metro por segundo equivale a unos 197 ft/min, o algo menos de 2 nudos.

Mide a la vez tu movimiento y el del aire. En aire en calma, la tasa de caída mínima de un parapente ronda 1 m/s (Mac Para da de 1,05 a 1,1 m/s para sus velas de escuela e intermedias), así que, cuando el vario marca cero, el aire a tu alrededor sube a cerca de 1 m/s.

En vuelo, las cifras son pequeñas. Un análisis de 2026 sobre 110 730 vuelos en parapente situó el ascenso medio en térmica en torno a 1 m/s en zonas llanas y a 1,3 m/s en alta montaña. Además, las térmicas son más fuertes en el centro que en los bordes: en un ejemplo del libro Thermal Flying, de Burkhard Martens, una térmica que sube a 1 m/s de media alcanza 2 m/s en el centro.

Por qué no lo notas

El momento en que entras en una térmica sí lo notas: un empujón en la silla, la vela que se retrasa. Lo que no notas es lo que viene después. Para saber si subes a 0,3 o a 2 m/s, y si un lado del círculo es mejor que el otro, hace falta un instrumento. Los pilotos de planeador usan las dos cosas: el manual de vuelo en planeador de la FAA les dice que reaccionen al empuje que notan, porque el vario lo muestra un par de segundos después.

Cómo funciona

La presión del aire baja a medida que subes, unos 12 pascales por metro cerca del nivel del mar, o un hectopascal cada 8 metros, más o menos. Un vario moderno lee un sensor de presión muchas veces por segundo y convierte la variación en una tasa de ascenso. Los sensores son pequeños y precisos: el MS5611, un sensor fabricado para altímetros y variómetros, tiene una resolución de 0,012 milibares, unos 10 cm de altura.

La dificultad es el ruido. El aire que se mueve alrededor del instrumento hace que la presión oscile, así que el vario promedia las lecturas, y promediar añade retraso. El manual de Flymaster lo dice claramente: con un amortiguamiento (damper) más bajo, el vario responde más rápido, pero de forma más brusca. Un vario que solo lee la presión puede ir hasta dos segundos por detrás, el retraso que el XC Tracer se diseñó para eliminar.

Los instrumentos más recientes reducen ese retraso con sensores de movimiento. XC Tracer, Skytraxx y Syride combinan el sensor de presión con un acelerómetro, y algunos modelos también con un giroscopio y una brújula: el acelerómetro detecta al instante el empujón de una térmica, y el sensor de presión lo confirma un momento después.

El GPS por sí solo es un mal vario. La norma de rendimiento del GPS que publica el Gobierno de Estados Unidos admite un error vertical de hasta 13 metros (el 95 % del tiempo, media mundial), frente a 8 metros en horizontal. Sirve para registrar la traza, pero es demasiado impreciso para mostrar un ascenso de medio metro por segundo, y por eso XCTrack, una app de vuelo muy popular, solo ofrece su vario sonoro en teléfonos con sensor de presión.

Qué significan los pitidos

Cuando subes, el vario pita, y los pitidos se vuelven más rápidos y más agudos cuanto más fuerte es el ascenso. En un Flymaster, por ejemplo, el tono empieza en 700 Hz y llega a 800 Hz a 1 m/s. El descenso se indica con un tono grave continuo.

La mayoría de los variómetros empiezan a pitar a +0,1 o +0,2 m/s y solo hacen sonar la alarma de descenso por debajo de −2 o −3 m/s, así que en un planeo normal no suenan. Algunos añaden un buzzer, un zumbido que suena cuando el aire sube pero todavía no lo suficiente para hacerte subir, y que te avisa de que hay ascendencia cerca.

La pantalla suele mostrar también una media: de los últimos 6 segundos por defecto en un Flymaster, y de hasta 20 segundos en un XC Tracer, más o menos lo que dura un giro completo. Te dice si, en conjunto, vale la pena quedarte en la térmica, mientras que los pitidos te dicen dónde está el núcleo.

De dónde viene el vario

Los pilotos de globo usaban instrumentos para medir el ascenso y el descenso antes que los pilotos de planeador. A finales de los años veinte, el meteorólogo Walter Georgii y el diseñador de planeadores Alexander Lippisch adaptaron uno para planeadores, y Georgii pidió a un joven piloto austriaco, Robert Kronfeld, que lo probara en el Wasserkuppe, en Alemania, y que no se lo contara a nadie. A los mandos del Professor, un diseño de Lippisch, Kronfeld lo usó para encontrar térmicas bajo los cúmulos. En mayo de 1929 voló 102,5 km, un récord del mundo en aquel momento.

Aquellos primeros variómetros eran mecánicos. Un recipiente aislado, como un termo pequeño, se conecta al aire exterior por un tubo fino; cuando subes y la presión exterior baja, el aire sale del recipiente, y un indicador colocado en ese flujo muestra el ascenso. El recipiente tarda varios segundos en equilibrarse, así que aquellos variómetros eran lentos. El primer variómetro para ala delta, fabricado por Frank Colver, apareció a principios de los años setenta.

Tipos de variómetros y cuánto cuestan

  • Variómetros acústicos: una cajita que pita, sin pantalla o con una muy pequeña. El Skytraxx Tweety-Pro y el Skybean 2 cuestan unos 100 €, y el Syride Solar, que además registra el vuelo, 119 €.
  • Variómetros GPS: una pantalla con altitud, velocidad y relación de planeo, registro de la traza en IGC para las competiciones en línea, avisos de espacio aéreo y mangas de competición. Desde unos 350 € (Syride Vario GPS V4) hasta 689 € (Skytraxx 5) y 1279 € (Flymaster Live DS).
  • Variómetros Bluetooth: una caja con sensores que envía la tasa de ascenso y la presión a una app del teléfono, que se encarga de la pantalla, el mapa y el registro. Un BlueFly cuesta 125 dólares australianos, y un XC Tracer Mini V, 565 €. La mayoría usan formatos estándar como LK8EX1, así que funcionan con varias apps.
  • El propio teléfono: todos los iPhone desde el iPhone 6 (2014) tienen barómetro, y el Apple Watch también desde el Series 3 (2017), así que una app puede convertir cualquiera de los dos en un vario. Lo bien que funcione depende de cómo filtre la app las lecturas.

Los precios en euros son los de una gran tienda alemana en octubre de 2026.

Cómo configurarlo

Antes del primer vuelo hay dos ajustes importantes. El primero es la altitud. Un sensor de presión mide la altura respecto a una presión de referencia, y la presión a nivel del mar cambia con la meteorología, así que ajusta la altitud del despegue antes de salir a volar, como recomienda Flymaster antes de cada vuelo, o deja que el instrumento la tome del GPS si puede. Los límites de espacio aéreo expresados en niveles de vuelo son la excepción: siempre se calculan a partir de la presión estándar de 1013,25 hPa, y un buen instrumento lo hace por ti.

El segundo son los umbrales. Si el vario pita todo el tiempo, dejarás de escucharlo, así que empieza con el tono de ascenso a partir de unos +0,1 o +0,2 m/s y el de descenso por debajo de unos −2 m/s, y ajústalos después de unos cuantos vuelos.

Si quieres volar con el teléfono, nuestro artículo sobre la mejor app de vario para iPhone explica qué buscar. Wingman usa el barómetro y el acelerómetro del iPhone o del Apple Watch para su vario, con sonido y umbrales ajustables, y registra cada vuelo en tu libro de vuelos.

Fuentes

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